En la espera, para un amigo.


Sentada en la recepción dormía de ojos abiertos.
LLegaba el final del día, y quedaba un respiro más, un esfuerzo más.

Pequeño aquel esfuerzo, si.
Seguía sentada en la recepción, leía “Howl” de Allen Ginsberg, y dormía entre línea y línea.
Tamaño esfuerzo para que la recepcionista no notara que me dormía,
para que nadie conocido pasara y viera que mi cuerpo ese día no daba un paso más.

Seguía en la dulce espera, fueron unos 40 minutos,
en el delirio del cansancio deseaba que fuera una buena clase.
La habría preparado hace mucho, pero las neuronas comenzaban a fallar.

La sinopsis comenzaba a generar un cortocircuito,
cuando el caballero llega: “Ready, let’s go”.
Suficiente para percibir que no era su día tampoco, o su momento.
Dos seres en estado catatónico de cansancio,
uno intentando enseñar, el otro aprender.

Ready no, estás ausente. Jamás te había visto tan lejos y abatido.
Cansancio?

Espero, caballero amigo.
Cuando estés ready, aqui estaré.

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One thought on “En la espera, para un amigo.

  1. TatiMatz says:

    Bah, não há nada mais exaustivo que ter que dar uma aula cansada. E outra: como é possível ler “O uivo” com sono?! Bah, esse foi o livro que não consegui terminar porque me deu muita náusea, passei muito mal!!

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