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El pitufo y la princesa: desenlace

Ella sabía que si existía una forma de comunicación, ese no sería publicando indirectas en “Facebook”. Tampoco entrando en cualquier otro canal de comunicación que fuese electrónico, al final venía evitando todos ellos hace una semana.

7 días de purgatorio. 7 días en silencio sin querer siquiera pensar ni para atrás, ni para adelante, en un pasado, un presente o futuro. 

Desenlace de terror de un cuento que era de lucha, de aprendizajes, de verdes vivos y apagados. 

Pensó, si, en detalles prácticos. Supo sentir e identificar la sensación de pánico que nunca había experimentado y la cual la dejó tan asustada por tres días. Esos primeros días tuvo miedo de cualquier cosa, mas en especial de su presencia fuera física como de cualquier otra forma. Miedo, hasta de la sombra, hasta del reflejo en el vidrio del trabajo. Tuvo miedo en el fatídico día, pero esa vez por él.

7, casi 8 días de purgatorio obligatorio y ya es capaz de entender que fue lo que pasó. Qué fue lo que traicionó un amor. Porque si ella tuviera que responder a la pregunta de si era una pareja con planes, y tal, la respuesta era “es que cuando estamos juntos todo es perfecto, es mucha compatibilidad, es amor de cuerpo, alma y corazón.” Es eso. Era.

En el proceso de cicatrización no conseguía entender porqué el Pitufo sostenía un grado de intolerancia tan grande justamente a ella, quien mas cercana a él estaba, quien más lo cuidaba, quien mas estaría dando todo por su evolución. 

“Nos traicionaron las experiencias pasadas, amor. A ambos. Con toda nuestra inteligencia y capacidad de análisis y todo lo demás, fue nuestro propio ego del pasado que nos cegó a ambos: a mi con el pánico de que pudieras hacerte mal, de tener enfrente una persona capaz de cualquier cosa, y a vos por todos aquellos que no te amaron y te maltrataron, dejándote incapaz de aceptar que alguien de verdad pudiera hacerlo. Dejándote siempre la opción de preferir el camino del dolor”.

Si hubiera sido por falta de amor, la princesita no lloraría mas. Nunca más.

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