Monthly Archives: May 2014

Tiempo

Siempre que llovió, usted estuvo.
Siempre que tropecé, me dio la mano.
Usted, maestro, sabio, me hace sentir grandiosa.

Su mera existencia intimida mi ego al punto de enaltecerlo.

¿Si pudiera existir con su ausencia?
Definitivamente, porque la experiencia de su amistad ya en mi memoria y vivencia hace todo posible.

A usted, si, lo admiro.

Con usted si, todo es liviano, fácil y auténtico.

Capitán

El primero en entrar al navío
El último en salir.
Siempre que no se unda,
Comanda cada movimiento,
Conece cada esquina y suspiro.

Capitán, usted sabe.
Usted es.

Merece mi admiración y ya le dije,
Quisiera, al crecer, tener un poco de
lo que a usted le sobra en sabiduría.

Sé de su satisfacción al ver la marinera bien,
Sé de cuanto y como se nutre.

Capitán, por usted me saco el sombrero con el mayor de los respetos.

Naturaleza humana?

“Es normal que haya un tiempo para que las cosas se acomoden. No es una imposición social, sino naturaleza humana”, dijo.

De cada una de sua frases podría escribir un libro. Pero la que me dejó perplexa sobre las demás perplexidades fue la de definir a la naturaleza humana como un todo colectivo.

Creo en la escencia humana como el tesoro mas precioso al que tenemos que rendir homenaje en nuestras vidas. Pero no me resigno a verla como un colectivo inevitable del que no tenemos escapatoria, ni aceptación y tiempo como su único destino.

Veo en la naturaleza humana individuos únicos que pueden y deben tener la libertad de elejir sus acciones y destinos. Participar conscientes de un colectivo, hacer uso de la opción de ser parte de un grupo o acción “normal”.

No, definitivamente estoy en desacuerdo con su aceptación de la naturaleza humana como algo repetido. Y confieso aqui, en un blog perdido y casi no leído, que mi elección consciente y radical de carencia fue necesaria para saberme capaz de ser un individuo libre.

Leer

Comenzar aquel libro que nos inhibe a cualquier otra cosa,
Identificar lo que pensamos en sus palabras,
Palabras que tal vez ni describen nuestro pensamiento,
Pero que nos cuestionan la razón,
Nos incentivan el raciocínio y nuestros propios valores.

Leer frena teclear muchas veces,
Pero que mas da si es para nutrir el alma…!

Compromiso

Marzo, 2001.

En algún día de ese mes asumí un compromiso conmigo misma. Fue una promesa sincera creyendo que la felicidad sería instantánea.

Hoy, mayo del 2014, sigo firme con aquel compromiso y reflexiono.

Nunca pensé que fuera tan difïcil. Pero también concluyo que ya rinde frutos y que valió y vale la pena seguir firme en el camino.

Milarepa fue mi inspiración. Y hoy, a pesar de sentirme construyendo y destruyendo las casas que Marpa le ordenó, sé que el final será el mismo.

Mundo – el comienzo de todo

El primer texto fue un cuento en mi diario de cuando era tan chiquita, que ni recuerdo el año.

Mi madre me había regalado un diario para contar mis días, y para mi esas hojas en blanco fueron un tesoro al cual no lo entendi para vanalidad diaria. Decidí, entonces, escribir mi primer cuento.

Pero si recuerdo cuando conconscientemente empecé a escribir sobre el mundo. Tenía 11 años y me angustiaba que el planeta girase y empeorase.

No tenía edad para semejante angustia, fui consciente de eso muchos años después – cuando el mundo se plantó ante mis pies y decidí abrazarlo, vivirlo y entenderlo -.

Hoy, mas de 25 años después de comenzar ese viaje por el estudio humano, siento que recién comienzo. Se que en lo simple y genuino se encuentra lo real.

Dejamos de conocernos como seres. En algún momento los humanos decidimos dejar de serlo, de escucharnos a nosotros mismos, de comprender el verdadero potencial como seres sintientes.

También aprendí y descubrí que la mayoría no hace al todo. Que en cada canto existe algún loco como yo que es, que se permite ser y hacer con genuinidad, que le sonríe a los impulsos, que ama y se deja amar, que no para de crecer ni de aprender.

En cada rinconcito existe un loco, minoría escondida y ni tanto, que se mezcla en el común y lo transforma en especial.

Como aquel barcito de madera, con 3 mesas, poca gente, un buen jazz y conversaciones de madrugada.