Monthly Archives: September 2014

Porque no quiero ser Leila

Por terca.

Leila está abrumada.
Odia las cucarachas,
Trabaja, cuida los nenes,
Necesita ese momento en el sofá,
Su Coltrane, su puchito.

Yo también.

Leila suspira, Ay, preciso de um homem, dice.
Que cambie las lamparitas,
Que la ayude, que la cuide.

Yo soy terca.
Cambio las lamparitas, cuido, apreto los dientes y allá voy.

No quiero ese abrazo que sea quitado,
No quiero ese favor cobrado,
No quiero esperar en vano,
No quiero soñar lo imposible,
No quiero ese beso no dado,
No quiero esperar ser orgullo,
No quiero priorizar lo que no es mío.

Soy terca.

Al mar que llamo río

Para el poeta, la poesía.
Tu asiento, tu lugar, tu café.
Tu ciudad, tu idioma,
Tu aire, tu cotidiano.

Y yo, del otro lado,
De los dos otros lados,
Te leo denuevo,
Te disfruto denuevo,
Me senté en tu silla,
Sentí tu presencia,
Te saludo en tu idioma,
Me río en tu lengua,
Y leo tu novela.

Salud, poeta.
Salud, Uruguay.

Super chango

Año 1998 ¿talvez?
Mochila entre las piernas, camino de tierra seca seca, en dirección a algún pueblito pasando Copacabana -la del Titicaca, la boliviana – rodeada de cholos, sucia, cansada, felíz.
Habían pasado 5 años de mi primer viaje a Bolivia, volvía a recorrerla, a subir montañas, a tomar mate de coca, a comer humita en chala.

Como no alucinarse con la diversidad.
Como no encantarse con lo distinto.
Como no soñar con cruzar océanos.
Como no abrazar al mundo todo.

Pensé. Pienso. Pensaré.

Año 2014, cachetazos de intolerancia.
Negro, blanco, rojo, gris, marron, azul, encontrando en la violencia la lucha contra ¿la intolerancia? ¿La propia violencia? ¿El tedio?

Violencia + violencia = violencia x 2

Pensé. Pienso. Pensaré.

Ama, ama, ama,
(no ames tanto)
Endiosálo, enmarcálo, subílo,
(no alucines tanto)
Largá todo, sacrificá
(no esperes nada a cambio)
Inventáte un universo, vivílo
(no imagines los demás)
Escribí una poesía,
no pierdas la sonrisa.

Rioplatenses

él en la cama, noche de luna
ella sale en silencio, agotada del deleite corporal
lleva el teléfono, prende el pucho
lee el poema como si él estuviera en otra frontera
sonríe, recuerda cuando no lo tenía ahí.

ríe, porque da media vuelta la cabeza
y allá lo tiene… loco de placer,
en su cama,
en su vida.

Ella se quedó parada quieta, observándolo de lejos.
De sobretodo al cuerpo, cabellos sueltos, su rostro inexpresivo con los ojos sin parpadear.

Pensó, sintió, que esos pocos minutos fueran horas, meses, siglos.
Veía todo en camara lenta.
Había llegado hasta allá,
De lejos,
Con su valija llena de novedades e ilusiones.

Y lo observaba. Tan lindo él.
Tan distante.

No se lo que te pasa, pensó.
No puedo preguntarte, sintió.

Quisiera mantenerte allá arriba,
Donde me pediste no caer.

Talvez ella era demasiado apasionada por todo. Demás.

Lo observó.
Él no notó su presencia. ¿Se habría olvidado?

Ella continuó unos minutos mas,
Horas, meses, siglos.
Con un nudo en el estómago, que subía a la garganta, parpadeó y dio media vuelta.

Caminó por el pasillo que la conducía a la puerta.

Impresiones

Años compartidos con uno,
Con otro,
La sensación y certeza que no veían ni entendían la mitad de mi ser.

Un día, de la nada,
Los ojos bellos, unos de los mas lindos que jamás vi,
La postura delicada,
Delineado a la perfección,
Con un color ténue,
Una espalda fuerte,
Manos hechas para colorear la vida,
Su perfil prominente y tan expresivo,
Su caminar sensual,
Un corazón inmenso,
Una mente sencilla,
Un alma buscando su mitad,
Llega en segundos a pronunciar en perfectas y específicas frases la exacta descripción de mi escencia y ser.

Y yo me pregunto, como viví hasta ahora sin haber hallado aquel que con tan poco supo y sabe tanto de mi.

Plaga, peste.

Cansa la alienación ajena brotada como peste, el malentendido.

Suspiro de esperanza.
Suspiro de vez en cuando mirando a la luna que tan mía es y tan lejos está hoy de llena.

Soy humana. Y tan humana que la vida se convirtió en un cuento cuando la asumí propia, allá lejos y hace tiempo.

Un cuento, el cuento.
Tantos cuentos.
Los contados o por contar.

Suspiro, largo y tendido, con la esperanza de despertar en un mundo donde la sonrisa es auténtica, brotada como plaga contagiosa. (Y donde yo la observo y absorvo, pero no genero)