Monthly Archives: December 2014

Ruta

Avión que atraviesa frontera,
Ómnibus que recorre kilómetros,
Destino Pelotas y coche al país vecino.
La ruta y la raíz que me recuerda el destino que elejí.
El parador en el camino y extrañar al compañerito del que me separo unos días.
Los cuentos de Benedetti y la mochila con las ganas de una historia más.
Las ganas de volver y conocerte más,
Los mensajes cortos y secos que me piden verme,
La curiosidad de verte,
El año que termina y los nuevos sueños que se comienzan a vivir.

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Oficios difíciles

Elegir perfumes,
Decidirse por unos anteojos de sol.
Bandas preferidas,
Escritores favoritos.
Plato mas rico,
Sabor de helado, ¿cuál?
Capuccino con o sin crema,
¿Yerba argentina o brasileña?
Vino de ocasión.

Entrar en una librería y llevarme sólo 5 libros de todos los que enamoraron mi alma.

Amor (a la poesía)

Me subo al avión y llego a Buenos Aires.
Llego con un par de libros,
pero no resisto: mi primer día me sumerjo en una librería poco de moda y me compro uno más.

Estos tiempos y la poesía,
mi poesía, su poesía.
De los poetas que más me gustan,
y conectarlo al maestro con el pasado lejano,
y no al reciente con alivio.

Buenos Aires no me cansa,
me enamora.

De Buenos Aires soy,
a Buenos Aires vengo,
a Buenos Aires la poetizo,
la camino, la respiro.

Me despido del año con “El amor, las mujeres y la vida”del poeta que más me gusta.

Me abrazo al que viene con amor por la vida: la compensación esencial a la muerte en vida.

Felicidad

¿Qué es la felicidad?
Pregunta eterna, humana.

¿Qué nos hace feliz?
¿Cuándo sabemos si hemos alcanzado la alegría total?

El pasado no existe, pasó.
El futuro aún no llegó, lo sembramos.
El presente es el único momento certero para alcanzar la intrigante felicidad.

Y lo descubro de la forma mas bizarra.
Descubro que soy felíz cuando me alivian el peso de la espera,
Cuando matan una ilusión irreal,
Cuando me liberan de la necesidad del compañero,
Que me ama,
Pero no se ama.

Descubro uno de esos raros momentos de consciencia de felicidad plena y presente hoy,
En el balcón,
En mi cuerpo,
Con mi alma, pasado, presente y futuro.

Me niego

Contrera, contraria, en contra
Me niego rotundamente a que esta poesía refleje desilución, desencantamiento, dejo de dolor,
Una cara triste.

Me niego porque la alegría,
Esta vez, este año,
Ganó rotundamente en la balanza final.

Le ganó el round al signo menos.
Pesó tanto más que lo negativo,
Que dio un impulso atómico a los placeres de la vida.

A la vida.

Me niego a ser negativa en la poesía,
Porque tengo demasiados motivos para recuperarme en segundos de cualquier llanto.

Sin dejar de llorar, sin dejar de lado los efímeros momentos tristes que hacen parte de la caminada,
Es demasiado esta vez,
Y por mérito propio,
Lo que obliga a mi espíritu a sonreir
Por el simple y único hecho de existir.

Chino, yo sé.

No era hoy ni estos días para una breve despedida.
Eran estos días para el abrazo mas fuerte.
Yo sé, Chino.
Mi Chino.

Mío no por haber nacido de mi.
Tuya no por darte la vida.
Somos porque nos sabemos.
Nos confiamos.
Nos entendemos.
Nos damos y ofrecemos.

Yo sé, mi ángel.
Sabés vos también,
y me dijiste “son sacrificios que hacemos por el destino”.

Son dos días.
No eran para no pasarlos juntos,
Yo sé, mi Chino.

Escala

Mujer que escala es felíz.
Bella.
Se siente fuerte, única.

Sube las rocas,
Desafía la gravedad,
Se empodera de fuerza,
De objetivos y metas.

Mujer que escala es bonita,
Alegre.
Es mujer.

Capitán, una vez más.

Entonces acostumbrada a dejar las palabras fluir espontáneamente,
ahora obligo al deseo a inmiscuirse en la creatividad.

El capitán inspira. Siempre, claro.
Sabe, le dije, sos de todos.
Y de cada uno.

Se comparte, lo comparto.
No importa.
Con él se aprende, se ríe, se es.

El capitán es de esas rarezas que parecen imaginarias.
Personaje de libro histórico e inspirador.
Genio de guión de Star Trek,
Compañía en el Colón para ver una ópera.
Empresario imponente,
amigo indiscutido.
Maestro salido de una cueva en los Himalayas, con esa humildad, con ese temple.

Al capitán lo abrazo,
¿será que así consigo absorber algo, apenas algo, de su sabiduría?

Genio acá, allá, en todo.
Sabe esto, lo otro, de todo.
Pero sabe, y le dije: lo admiro por su humildad.
Lo admiro, lo defiendo, lo soy, porque su rareza incluye fomentar la humanidad en los individuos.

Lo abrazo, me río.
Me río y me pregunta el motivo.
No hay explicación real,
simplemente río por ser
y le agradezco a usted por el constante incentivo.

Cuente conmigo, capitán.
Ahora, siempre.

Deja el anonimato

Escribía cuentos en el diario que me regalaron de chica.
Amaba observar mi alrededor, y escribía lo que no entendía.

Pasaron mas de 20 años de aquellas prácticas de escritura en anomimato.

Las crónicas y las poesías continúan siendo el gas de mi espíritu.

El completo anonimato ya es cosa del pasado.

Bienvenida la era de expresión compartida, de alegrías y llantos en conjunto.

Bienvenida la etapa de poesías para el mundo, de abrazos de palabras a lectores de pasiones.

Iguales

Ellas insisten: son todos iguales.
Yo, por el contrario, observo: no lo son.

Tiene unos 43 años,
Derrama suspiros en la fiesta por ella,
Busca excusas para trivialidades,
No se anima a mas que a compartir un cigarrillo.
Se la cruza en el pasillo,
Se coloca en evidencia,
Repite unas tres veces la frase sin sentido, ella ríe, nota su angustia y lo deja seguir su camino.

No son iguales.
Algunos hacen alarde, a pesar de su timidez, de enfatizar su individualidad.