La Mujer del Cochecito

Sube en le parada cerca de la mía
en la parada del centro de rehabilitación, con su bebé, con su pasión.

A veces sube con su otro hijo,
éste sin discapacidad. Triste, quiere atención.

Ella mira al cochecito con amor incondicional, cubre al niño.
Es pobre, sin marido, sin nada.

La observo todo el trayecto
talvez desee que su vida no fuese así
sus ojos contienen una enorme tristeza
su corazón un eterno amor.

Fulano

Fulano, la fulana se pierde en la distancia de lo innecesario. 
No se divierte, no te es ni la sos. 

Fulano, para la fulana la vuelta parece una despedida. 

Fulano, si la fulana te es, reaccioná. Porque en breve puede ser tarde para siempre. 

Cuantas veces este banco ha sido testigo de mi alma.
Cuantas veces me habré sentado acá a observar la vida.

El banco rodeado de árboles casi tan potente como la luna llena.

Bruja

Quien cree que nacer bruja es bueno
Quien admira que la telepatía favorece
Quien sabe lo que saber sin querer implica.

Ser bruja no se elije
Ser gitana no se decide
Saber sin querer no nos hace ni mejores ni mas felices.

Talvez nos ayude a tomar mejores decisiones
Talvez nos abra caminos.

Quien dice que la ignorancia a veces no es mejor opción.

Nací bruja.
No elejí saber sin querer.
Estudio para poder manejar mejor,
Pero son años y si bien entender no enloquece, sigue sin ser una opción.

Félix

¿Sabe cuando es necesario una cosa simple que no sea necesario pensar mucho, para relajar? ¿Sabe ese momento que lo trivial da risa, distrae por pocos minutos? ¿Sabe aquel drama inventado de la vecina o una pataleta de la ex de tu novio?

¿Sabe aquel momento que la pataleta de la ex de tu novio te deja de dar risa y pasa a darte pena de verdad? ¿Sabe aquel momento que la pataleta inútil, triste y todas esas cosas de una mujer despechada y sola hace, es justamente eso, lo que todo el mundo hace? ¿Un cliché de infantilismo? ¿Una repetición de novela?

¿Sabe aquel momento que se da cuenta que el infantilismo de la pataleta es un ejemplo mas de alienación y vulgaridad que reina en la mayoría? ¿Aquel momento que te deja de dar risa, porque durante la pataleta es evidente su soledad, angustia existencial, el darse cuenta que estuvo sola siempre y que por 16 años “compró” a una pareja que nunca la quiso? 

¿Sabe, usted, ese momento que sabe que las mayores víctimas son los niños? 

Aquel momento que piensa brevemente en Félix y sabe que es uno mas de los tantos niños víctimas de sobreprotección y despecho y nada se puede hacer. 

Y ella tan mía

Nunca había leído un texto que fuera tan mío sin haber sido escrito por mi. Lo leo y releo y soy mas yo que nunca, ella es tan mía como mi propia alma:

“No te enamores de una mujer que lee, de una mujer que siente demasiado, de una mujer que escribe… No te enamores de una mujer culta, maga, delirante, loca.

 No te enamores de una mujer que piensa, que sabe lo que sabe y además sabe volar; una mujer segura de sí misma. 

No te enamores de una mujer que se ríe o llora haciendo el amor, que sabe convertir en espíritu su carne; y mucho menos de una que ame la poesía (esas son las más peligrosas), o que se quede media hora contemplando una pintura y no sepa vivir sin la música. 

No te enamores de una mujer a la que le interese la política y que sea rebelde y vertigue un inmenso horror por las injusticias. Una a la que le gusten los juegos de fútbol y de pelota y no le guste para nada ver televisión. Ni de una mujer que es bella sin importar las características de su cara y de su cuerpo. 

No te enamores de una mujer intensa, lúdica y lúcida e irreverente. No quieras enamorarte de una mujer así. Porque cuando te enamoras de una mujer como esa, se quede ella contigo o no, te ame ella o no, de ella, de una mujer así, JAMÁS se regresa.”

Gracias Martha Rivera-Garrido, por hacer de vos algo tan mío. 

Tiempos de crisis

Cae Brasil. Cae un poco, pero se siente mucho. 

Estamos viviendo una etapa de crisis emocional colectiva, donde casi todos parecen haber entrado en una catacombe emocional y espiritual reflejada en malos humores, agresiones y enfermedades. 

Me gustaría poder gritar a cuatro vientos que todo pasa. Que se toca fondo y se sube, porque no hay mas para donde ir que no sea para arriba. Me gustaría poder abrazar a todos mis seres queridos en estado de desesperación, y contarles que se sale, que la vida es maravillosa por mas corrupción, inflación y tarjetas de crédito con cuentas obcenas. 

Brasil se olvida que 12, 15 años atrás tampoco alcanzaba y tampoco veraneaba en Europa. Sin embargo el carnaval siempre alegró. 

Cuestionamientos de futuro incierto angustian las almas en el horario de novela. 

Cae Brasil, pero no tanto. Y lo difícil es levantar la vista y sacarse los lentes que nublaban la realidad real. 

Pero se puede. Y se va. 

A veces

¿Sabés lo que a veces recuerdo?

El compinche, el silencio lleno de significados, el saber que con poco, todo. 

¿Sabés lo que a veces me pregunto?

Si ese peso pluma en el aire, si esas sensaciones de contar con el otro en momentos precisos, si esas miradas de aprobación o despecho, si los mates cualquier día a cualquier hora eran idea mía. 

¿Sabés lo que siempre me cuestiono?

Si la falta de rencor ha sido una cualidad o un defecto de nacimiento. 

Contrastes del tiempo

Nunca me dijeron señora tantas veces
Vestida de jeans y zapatillas,
con mi eterno pelo largo,
de mochila,
elijo pensar que el tiempo me hizo olvidar la formalidad argentina.

Acá al lado
cerquita a una hora y pico de vuelo
nadie atinaría a semejante distancia verbal.

El tiempo,
su distancia que no miden las reglas de centímetros,
se mide con reglas culturales.

Nunca antes

Hubo momentos de silencio literario, de producción, expresión. Pero mucha lectura estos tiempos, libros y mas libros. 

Hubo tiempos de correría, trabajo, deporte y namoro. Mucho presente y futuro. Ganas de escribir nunca faltan. 

Si bien niego mi ser a expresar arte con dolor u horror, nunca antes había conocido a un asesino. Uno de verdad. 

Y mi ser quedó tambaleado. 

Y mi ser cuestionó tanto en tan pocas horas. El horror me paralizó en seco, me revolvió el estómago y volvió a cuestionar los valores más básicos: como puede un ser humano matar a sangre fría a su esposa e hija de 8 meses. 

Están por todos lados. Los valores patas para arriba. La sociedad tambaleada, la vida en jaque.