I Put A Spell On You

Poesía es mensaje
poesía es música
es instintiva
es pensada.

Me siento en un banco en Puerto Madero un otoño hace muchos años.
Me siento en ese banco y escucho a Piazzola con su bandoneón.
Al sentarme en ese banco tatúo un momento que se repetirá en mi memoria mas de 15 años después,
de la nada,
por casualidad,
por conexiones semánticas que atraviesan océanos,
naciones,
casualidades,
karmas y destinos.

Hoy decidí hacer de esas casualidades una utopía motivadora.

Porque hoy voy y vengo en tiempo y espacio,
combinando pasiones y deseos,
imaginando ilusiones imposibles,
y haciendo de ellas lo que resta.

Resigno al destino lo que sea,
lo que quiera,
me siento al costado del existir
y te observo en silencio.

(y aprendo)

¿Que porqué escribimos?

Abrí tu página y quedó así, abierta,
porque saludaste y me distraje, brujo.

Pasaron ¿qué? ¿segundos? ¿horas?
No sé
Pasó un buen rato y me olvidé.

Y puse música,
y me puse a trabajar,
y me puse a admirar una noche
un rato con la vida,
y me acordé, y puse el mouse en tu ventana y la leí.

¿Puedo ser sincera?
No sabía a donde ir,
por donde empezar,
inclusive si empezar.

Pasé el mouse por acá y allá
“Porque escrevemos?” decía la primera oración.

¿Y porqué escribís vos?
¿Porqué escribo yo?

Desde tan chica que no sé existir sin hacerlo,
hace tanto que ni sé como se vive sin palabras recitadas en un papel,
en una página
en el aire
acá.

Lo que no te dije
cuando me contaste de tu dolor
es que hace mucho que no escribo por angustia
desgracia
o problema.

¿Porqué escribo?

Por amor,
por vida,
por sonrisa,
por mi hijo,
por ayer,
por hoy,
para siempre.

La Mochila

Cuánto conversamos con nosotros mismos para convencernos,
para nortearnos,
inclusive para tatuar en palabras conquistas y fracasos.

Difícil diferenciar en el día a día cual de esas razones motivan nuestro diálogo interno.

Devemos, eso si, policiarnos constantemente.

Me pregunto cuanto será que ese constante policiamiento afecte al hedonismo necesario para reír naturalmente ante cada pequeña alegría diaria.

Sí sé que busco ese equilibrio,
asumiendo los riesgos del error,
aprendiendo del dolor,
abrazando los triunfos como sólidos y eternos.

A veces demoramos un poco más que otras veces, si.
A veces demoro mucho más de lo que mi lógica me permite,
pero sacarse de encima mochilas pesadas es, y deve ser, siempre celebrado como un triunfo.
Sea el asunto que sea,
el motivo que sea,
la razón que sea.

Porque es nuestra obligación,
como seres humanos,
ser siempre honestos a nuestros valores más básicos y fundamentales.

Imagináte

“Imagina como se sente ser estrangeiro na própria terra”, me dijo.

Imagináte como se siente una cuando ve
cuando observa
cuando lee
cuando tiene claridad absoluta de entendimiento
y al silencio interno corren las certezas.

Imagináte como se siente una cuando mira para todos lados
y cuando en ningún lado de su generación
hay conexión
hay satisfacción
hay realización.

Imagináte como se siente una
una que siente, y mucho,
una de cuarenta
como se siente cuando mira a las de cuarenta
o cuarenta y pico
intenta atravesar la superficie
lo logra
y debajo no hay nada.

Imagináte
Pensáte
Observáte
Miráte
Abrazáte
Conectáte.

Se fue y se va

Él apagó su vela,
ella mira el humo que quedó.
No quiere más,
llora y lo extraña.
Sus 62 años de historia
pasan como relámpago en su mente.
Lo amó, ama y amará.
Son la mayor historia de amor,
de aquellas de novela,
de las que vemos en películas.
Él se fue,
ella se apaga de a poco,
se quiere ir con él.

(Mami, como te entiendo…)

Ciclismo urbano, 2da parte

Los viernes el motorista te encierra
Se multiplica en cantidad
Se expresa en velocidad
Se descarga en intensidad.

Los viernes el ciclista urbano,
en Porto Alegre,
aumenta sus reflejos
respira ondo en cada pedaleada.

Los viernes,
en Porto Alegre,
el ciclista urbano agradece
llegar a su destino en paz.

Espero

Espero nunca
nunca
nunca
jamás
tener la necesidad de maquillarme, producirme y contratar un fotógrafo profesional para sacarme fotos y exhibirlas en Facebook.

Y vos, y tu verdad

Abro los ojos al mirarte
para que sepas que te escucho
Te miro porque te entiendo
Escucho porque es tu verdad

Escucho tus palabras
veo y siento tu universo
me estremece pensar que te haya hecho mal
que mi compañía haya sido un pesar

En estos versos no interesa mi versión
no será acá donde comience por mi
ni será así que aprenda a escuchar
para poder ver transparente tu verdad

Te miro en silencio
me paro firme, fría por fuera
expreso temple de fuerte y distante
pero quiero saber como estás

Porque a veces te extraño y no sé porque
talvez sean esos momentos de segundos
de un atardecer cualquiera en el Guaíba
o una poesía que te recuerde a mi

Te escucho
y por mas que mi versión sea otra
lamento que me hayas sentido lejos
enojada, fría, agresiva por nada

Lamento que no haya sabido
colocar distancia cuando debí
abrazarte cuando me herí
escucharte más cuando sentí

Hoy no interesa mi versión
hoy es la tuya
es mi disculpa por no haber sabido saberte
cuando más cerca quisiste estar.

No sé ser mujer

No sé ser mujer,
porque cuando digo no es no,
y cuando digo si es si.
No sé ser mujer,
porque con 40 años aún no sé maquillarme,
porque tambaleo con tacos altos,
porque sufro para comprar zapatos.
No sé ser mujer,
porque no sé seducir,
porque prefiero leer a que me lean,
porque voy a la cancha sola,
porque armo y cargo mi mochila de escalada.
No sé ser mujer,
porque pago mis cuentas,
porque no me desvela la soledad.
No sé ser mujer,
porque no lloro cuando me golpeo,
y no juego a ser víctima.
No sé ser mujer,
porque me gusta la política y la geografía.
Porque no sé caminar dentro de un shopping,
porque no entran casados a mi cama,
porque elijo quien entra en ella y cuando.

No sé ser mujer,
nascí libre.

Cuando Somos Libres

Ella me pide upa, colo en portugués
que no la quiere nadie y se siente sola.
Yo le respondo lo que pienso,
que son pocos los que conozco tan enteros,
tan valientes
tan reales.

Al mismo tiempo recibo una poesía de Saramago  de mi amigo.

¡Y qué poesía!

Pienso cuanto tememos a la libertad.
Pienso cuanto papá me enseñó a ser libre.
Pienso cuanto mi amiga tiembla al pensarse libre, cuanto se escapa de su propio ser.

Pienso y siento.

Siento aquella vez,
en un gomón en medio del Nahuel Huapi,
tenía ¿12 años?,
y papá para el motor y nos dice a los tres:
“¿Escuchan algo?”
Silencio.
“¿Ven este paisaje hermoso?
En Europa es igual, pero ¿saben la diferencia?
Acá estamos solos.
Esto es nuestro.
Nuestro país. Y tenemos paisaje y naturaleza solo para nosotros”.

Y con eso,
con poco.
Con silencio,
lago y montañas,
una tarde en la Patagonia,
hace tanto,
él con su libertad y desfachatez,
me enamoró de la tierra.